Decides actuar. Sientes la adrenalina bombeando por tus venas mientras evalúas la situación. La víctima, un hombre mayor, intenta sin éxito zafarse de los agresores.
La determinación se apodera de ti.
Con decisión, te lanzas hacia la estantería que los matones tienen a su espalda y con un fuerte empujón la vuelcas hacia ellos.
Cae violentamente sobre ellos con un estrépito y ambos quedan sepultados, gritando y maldiciendo.
Desde el suelo te miran con expresión de sorpresa mientras tratan de quitarse la estructura metálica de encima.
El hombre, te dirige una mirada llena de gratitud y sale corriendo.
Tú le sigues a toda velocidad, ambos alcanzáis la calle y vuestros caminos se separan.