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Barcelona, Septiembre de 1914


El automóvil avanza a buen ritmo por la carretera, mientras asciende a uno de los montes que circundan la ciudad. Anochece y las luces de Barcelona forman un bello espectáculo desde la distancia, de forma que intentas centrarte en el paisaje para alejar los sombríos pensamientos que rondan tu mente.


- Una máquina impresionante ¿verdad, inspector Espasa? Mire qué velocidad alcanza incluso en ascenso, ¿y qué me dice de los focos? iluminan la carretera como si fuera de día.


Parece que tu superior, el comisario Constantino Torres, se encuentra particularmente orgulloso de su recién adquirido Ford. Llevas cuatro años trabajando bajo sus órdenes en el cuerpo de policía de la ciudad, lo suficiente para saber que es un hombre estricto en su trabajo pero de trato afable.


A pesar de tu estado taciturno te las arreglas para componer una respuesta con patente desgana.


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- De nuestro anfitrión sé lo mismo que casi todo el mundo. El señor Alejo Rovira hizo su inmensa fortuna en Cuba, por lo que buena parte de sus posesiones se esfumaron en el desastre del 98. A pesar de ello todavía está considerado uno de los mayores magnates industriales del país. Y una cosa sí es cierta, es extremadamente celoso de su intimidad, por eso la fiesta de esta noche ha causado tanta expectación.


Los dos permanecéis en silencio durante unos minutos, momento en el que vuelves a darte cuenta de que no tienes la menor idea de cómo actuar entre personalidades de la alta sociedad, y lo que es peor, tampoco tienes deseo alguno de hacerlo.


- Supongo que estará al tanto de los recientes reportes recibidos de esta zona.- El comisario Torres reanuda la conversación con naturalidad, como si se le hubiese olvidado comentar algo.- Al parecer una banda de asaltantes de caminos opera en estas carreteras, aprovechando que muchas familias acomodadas han escogido instalarse aquí, apartados de la ciudad. Sospechamos que se trata de un grupo más o menos organizado, que se oculta en los bosques. No me extrañaría que uno de los motivos por los que nos han invitado sea precisamente llamar nuestra atención sobre el problema.


Por supuesto, conocías dichos incidentes, y ya cuentas con tener que apaciguar a algún acaudalado hombre de negocios cuyo vehículo haya sido desvalijado.


- De todas maneras confío en que finalmente esto se trate de una visita de cortesía y no de tipo profesional.- El comisario te lanza una mirada suspicaz.- Aunque le conozco, inspector, y estoy convencido de que lleva consigo equipo de trabajo.