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El oro y el acero

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Por edka

Hoy os traigo mis impresiones sobre El oro y el acero, de Ricard Ibáñez. Me he animado a releer este título, descubriendo en esta ocasión su versión impresa, lamentablemente descatalogada, para revivir aquellas historias españolas de espadachines del siglo XVII que guardan un clarísimo parecido con las aventuras del Capitán Alatriste. He creído oportuno actualizar mi reseña para ayudar a otros lectores a animarse si buscan una trama de capa y espada que se devora en una tarde, con una prosa exquisita y un tono muy canalla. Allá vamos.


FICHA TÉCNICA:

Título: El oro y el acero

Autor: Ricard Ibáñez

Editorial: Nosolorol Ediciones

Año de publicación: 2007

Formato: Impreso (descatalogado pero disponible en digital)

Número de páginas/secciones: 212 pág. / 410 secciones


NARRATIVA Y AMBIENTACIÓN:

La historia nos pone en la piel de un veterano de los tercios, un hombre cansado que, tras sobrevivir a la carnicería militar de Flandes, regresa a una España que margina a sus soldados. Ahora trabaja a espada a sueldo para sí mismo. Nuestro héroe (o villano, según se mire) es un auténtico buscavidas. Un reflejo de esa decadencia imperial donde, si el honor no da de comer, toca vender el acero para conseguir oro.

La trama gira en torno a la venganza por el asesinato de su hermano, pero lo fascinante es cómo el protagonista la asume, con un cinismo y una desgana aparentemente ilógica. Pero es que para alguien acostumbrado a convivir con la muerte en las trincheras, cumplir con esa deuda de sangre es más una pesada carga impuesta por las normas de la época que una gesta heroica. Está agotado de la vida y de los hombres. A pesar de ello, la historia fluye de maravilla, resultando ideal para una tarde de lectura y coronada con un giro final.

Pero si algo brilla en esta obra es su ambientación y cómo está escrita. El autor despliega una verborrea espectacular de la época, regalándonos durante la lectura reflexiones geniales y expresiones divertidísimas. Es una delicia leer pensamientos del protagonista como:

"...Y lamenté la diferencia de edades, que mujeres de semejante temple las hay pocas, y por una de éstas, yo bien sería capaz de hacerle bailar la chacona al Diablo..."

A lo largo del texto, el carisma del veterano te saca más de una sonrisa con perlas como:

"No se pueden llevar dos o más coletos de cuero uno encima del otro, señores, que somos hidalgos, no salchichones."
"Ya sé que es de mala educación interrumpir a alguien, pero como iban a hablar las turquías, apreté el gatillo de la mía para que soltase lo suyo primero."
"Me encontraba yo aquel día bebiendo un azumbre de vino, que si no era un Valdeiglesias, por lo menos estaba más bautizado que un santo, por la no poca ración de Manzanares que contenía."


SISTEMA DE JUEGO:

El sistema base es bastante sencillo. Se trata de intentar conseguir éxitos tirando 2d6 y sacando un resultado igual o inferior a nuestras características y habilidades. Previamente, al crear la ficha, deberemos repartir puntos entre varias características para determinar en qué es bueno nuestro espadachín y en qué cojea.

Sin embargo, hay una fricción mecánica que puede resultar un engorro durante la partida. En estas reglas, cuando recibes daño y te quitan vida, esta se resta directamente de los atributos base. Como las habilidades se calculan sumando el modificador de dicho atributo, te obliga a estar constantemente recalculando tus valores. Ojo, la lógica interna tiene todo el sentido del mundo, al fin y al cabo, si estás herido estarás más débil para seguir lanzando ataques, te moverás más lento y te faltará concentración. Temáticamente es impecable, pero a nivel de ritmo en la mesa corta bastante la acción.


EDICIÓN:

Estamos ante un libro caracterizado por tener textos más bien cortos en cada sección y un tamaño de letra generoso que facilita mucho la agilidad visual.

El apartado estético es un punto positivo. Está ilustrado con al menos una docena de imágenes a página completa, de un estilo clásico de tinta negra sobre blanco que te lleva a las ilustraciones de libros de aventuras de capa y espada de corte tradicional. Las páginas cuentan con elementos decorativos, como escudos de armas y marcos ornamentales. Tenemos la guinda del pastel al final del libro, donde tendremos un glosario que recopila algunos términos de la época. Es toda una curiosidad muy interesante leer expresiones como acibarrar, apiolar, descuidero, enseñar la herradura o meter el dos de bastos. También encontraremos un apartado de Dramatis Personae donde se recopilan los personajes. 


PUNTOS POSITIVOS:

  • Verborrea y ambientación histórica: La prosa y el uso continuo de expresiones del siglo XVII te transportan directamente al Madrid de los Austrias. El glosario final es un detalle.
  • Un protagonista puro carisma: Nuestro espadachín es un buscavidas de manual, curtido en Flandes y sin miramientos, lo que te permite jugar con esa amoralidad tan divertida de la novela picaresca.


CONCLUSIÓN:

El oro y el acero es un librojuego directo, carismático y con sabor a clásico. Aunque la penalización de las heridas exige demasiada contabilidad matemática interrumpiendo un poco la acción, su propuesta lo compensa con creces gracias a su excelente escritura. Es la lectura ideal para quien busque una aventura rápida de capa y espada, encarnar a un veterano de Flandes y empaparse de un lenguaje de época sin igual. Así que no seáis descuideros y dadle una oportunidad. Una pequeña joya muy recomendable para disfrutar en una tarde de asueto, porque somos hidalgos (no salchichones) y siempre estamos dispuestos a acibarrar a unos cuantos rufianes antes de irnos a la piltra.



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