Hogwarts, ese lugar con el que todo niño mágico inglés sueña con ir. Un colegio lleno de mitos y leyendas donde la magia puede palparse en cada rincón. Y cualquiera diría que, después de cientos de años recibiendo alumnos, todos sus misterios han sido revelados. Al fin y al cabo, desde la época de los Merodeadores y de Harry Potter y compañía todo parece indicar que ya no hay más misterios ocultos tras los tapices.
Pero, ¿es cierto que Hogwarts ya no quedan más puertas por abrir? ¿Más tapices por levantar? Quizá tras una de esas puertas cerradas haya nuevos caminos y aventuras.
Y para algunos será el último año que puedan perseguir los fantasmas de misterios ocultos. Misterios que, aunque no quieran, acabarán por encontrarlos. O quizá pasen de largo, permaneciendo en la oscuridad hasta que puedan ser revelados.
| Item | Descripción | Valor |
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Las reglas
Este tipo de juegos que arriba se explica, es una versión evolucionada de todos los juegos infantiles, en los que jugábamos a ser el Equipo A, con malos imaginarios, o como en el ejemplo más clásico de todos: indios y vaqueros.
De esta forma, el director plantea una escena, representa el papel de los PNJ y espera a ver qué hacen los jugadores para que la historia siga avanzando (esto en realidad es un automatismo en cuanto empiezas). Pero volvamos al ejemplo de indios y vaqueros, y digamos las palabras fatídicas “¡PUM PUM! ¡ESTÁS MUERTO!”
Dejad volar vuestros recuerdos y acordaos de las interminables discusiones, peleas y hasta pedradas que dichas palabras mágicas provocaban “QUE NO. QUE SÍ. NO ME HAS DADO. SÍ TE HE DADO” Ya
sabéis a lo que me refiero. La eterna discusión de qué pasa con ese disparo. En los juegos de rol tienes reglas para decir si has dado a alguien o no. Las reglas se encargan de manejar el azar, y de dar una capa de credibilidad a la historia ahorrando discusiones para que las cosas no pasen porque sí.
Quien dice pegar un tiro, dice saltar un acantilado, cantar una ópera en un anfiteatro, o esconderse bajo las faldas de una damisela sin que nos vean los demás. Todo puede pasar, y las reglas están para intentar que lo que pase tenga coherencia.
De todas formas, hay una regla de oro. Las reglas no son inmutables. Si una regla no os gusta, cambiadla. Y que no os importe si alguien os dice: “es que esa regla no es oficial del juego”. Ni puñetera falta que hace que sea oficial. Un juego de rol debe ser divertido, no oficial.