"Y en ese momento, mirando a través de la pantalla de metacrilato de la cápsula, contemplé por primera vez el sol ponerse sobre la superficie azulada y veteada de tierra y nubes. He pensado muchas veces en aquel sentimiento, aquella paz insondable, aquel silencio estruendoso. Allí abajo, la Tierra parecía cada vez más un frágil milagro, que se alejaba lentamente amenazando con desvanecerse como un espejismo. Oh, mi adorada Margaret, ni siquiera pude pensar en ti en ese momento. Tan solo, una idea que comenzaba a verse obsesiva, que te martilleaba la mente sin cesar: este pequeño cascarón, frágil y precioso, ha contenido durante milenios las esperanzas y destinos de la raza humana. Quiera Dios que este sea el inicio de una larga epopeya que nos lleve más allá de la seguridad y el confort de nuestro azul hogar, ya que mucho me temo que será esta la única manera en la que el ser humano olvide de una vez por todas sus vilezas y rencillas, y mire hacia el horizonte para dar el salto definitivo hacia la paz y el progreso".
Del diario del profesor Augustus Cavor, el primer ser humano en orbitar la Tierra y regresar sano y salvo, abril de 1898.
Mayo de 1914. Tras más de diez años trabajando en el Proyecto Prometeo, la carrera espacial y de armamentos entre la Triple Entente (capitaneada por el Reino Unido) y las potencias de la Alianza Imperial (bajo el mando del káiser) llega a un punto culminante. En el bautizado como "espaciopuerto" de Greenwich, el gigantesco cañón Victoria, de más de 3 kilómetros de longitud, está preparado para llevar a los aventureros en su viaje hacia la luna. Alemania, que también se propuso la misma meta, ha fallado en su lanzamiento del año anterior, que terminó en desastre al perderse la cápsula tripulada en la profundidad del espacio.
La tensión entre ambas potencias está llegando a un punto crítico, y el rey Jorge V sabe que la única manera de mantener el equilibrio en Europa estriba su arsenal de cañones balísticos intercontinentales, con fuerza disausoria sobre el enemigo. Esta ha sido la auténtica causa detrás de la carrera espacial, iniciada como una cortina de humo para justificar los enormes gastos de inversión armamentística y material entre la población de las potencias aliadas. Sin embargo, el sueño espacial ha despertado la imaginación de la humanidad, y muchos cifran en estos ambiciosos proyectos el futuro moral y técnico de la humanidad. Y como más vale poner una vela a Dios y otra al Diablo, el Proyecto Prometeo está destinado a dar ante el enemigo, ante el mundo entero, una imagen que mezcla poderío y talante pacífico. Las mejores mentes de Francia, el Imperio Británico, Rusia y los Estados Unidos llevan concibiendo desde hace una década esta ambiciosa misión, para el éxito de la cual se fueron superando pruebas que ahora constituyen un hito en el imaginario colectivo de los ciudadanos: el primer satélite en órbita, el primer ser vivo, el primer hombre, el primer viaje tripulado alrededor de la luna... Y ahora, el desafío definitivo: la Luna. ¿Cuantas veces ha mirado el hombre hacia nuestro satélite con ojos soñadores?
Dicen que las oportunidades las pintan calvas, y tras el fracaso de Alemania es el turno de los británicos. Tras más de cien lanzamientos de material en órbita y sobre la superficie lunar, ha llegado la hora para que los héroes, los miembros de la tripulación de la nave/bala HMS Destiny embarquen en su histórica misión.
Partida de corte interpretativo de ambientación steampunk. Se utilizará el sistema FATE, incluyéndose todas las reglas pertinentes del mismo traducidas al castellano.