El Hotel Overlook, donde sucedió una terrible tragedia en las navidades de 1899, reabre sus puertas cien años después.
Bienvenido al Hotel Overlook. Disfruta de tu estancia y vive una noche que nunca olvidarás.
Sistema de juego: Rol por elección. Esto quiere decir que cada día transcribo una sección del librojuego y pongo una encuesta para que la gente escoja que quiere hacer. Al terminar el día la opción más votada es que la continúa la historia.
Advertencia: Lo que jugaremos es la introducción del librojuego, la primera parte, donde se puede visitar el hotel y conocer algo de su historia. Es la 'demo' del librojuego. Este librojuego se publicará a finales de enero del 2025. Igual podría convocar a la gente para continuar la partida, hasta el final una vez publique el librojuego. Pero eso sería para febrero/marzo como muy pronto, y la partida podría durar varios meses porque la segunda parte (donde pasan las cosas) es una exploración abierta del hotel y el hotel es muy grande (lo veréis en la demo) y tiene muchísimas combinaciones (personajes, sucesos, eventos).
Si quieres jugar avisa en este hilo del foro y te sumo a la partida: https://www.comunidadumbria.com/comunidad/foros/tema/58047
| Item | Descripción | Valor |
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23
El hecho de seguir aquella flecha le llevaría lejos de aquel idílico pueblo y lo metería en el bosque en donde pronto caería la oscura noche, tan solo ilumindo por la luz de luna llena que se cuela por entre los árboles.
Un carruaje siniestro se desliza silenciosamente por un camino cubierto de hojas secas. El vehículo, más una reliquia de pesadillas que un medio de transporte, está repleto de velas ardientes que iluminan la penumbra con una luz parpadeante y mortecina. El carruaje en sí es un espectáculo macabro, sus adornos desgastados y sus detalles ornamentales recuerdan a una era olvidada y a un tiempo pasado. Las llamas de las velas danzan y titilan en el viento nocturno, proyectando sombras que se retuercen y contorsionan sobre la pintura desgastada de la carrocería. El chasis cruje con cada sacudida, como si estuviera compuesto por huesos largamente olvidados.
Tirando del carruaje, dos caballos esqueléticos avanzan con una gracia fantasmagórica. Sus cuencas oculares vacías miran fijamente hacia adelante, mientras sus patas descalzas golpean el suelo con un sonido hueco y rítmico. El eco de sus cascos resuena en la noche, creando una melodía sombría que acompaña el lúgubre avance del carruaje.
El chofer, una figura esquelética vestida con harapos que ondean con el viento, sujeta con firmeza las riendas y guía a los caballos con una destreza que desafía la muerte. Su cráneo, desprovisto de carne y expresión, permanece imperturbable, y sus huesos se mueven con una solemnidad sepulcral.